Todos los recursos que tienes en tu voz son los que hacen que escucharte sea una experiencia formidable, y estos recursos consisten en:
El volumen que utilizas (muy alto – alto – normal – bajo – realmente bajo)
La velocidad a la que hablas (rápida – normal – lenta – suave – pausas)
El timbre que empleas (grueso – normal – agudo)
Todo esto influye en el tono, énfasis y entusiasmo con que pronuncias ciertas palabras. Y este tono produce diferentes resultados en las personas.
De hecho dependiendo del tono con que dices una frase o una palabra, esta puede tener diferentes sentidos o puede ser percibida de varias formas. Presta atención al siguiente ejercicio con la frase:
“Estoy muy contento”
Si dices esta frase con una velocidad lenta y con un volumen bajo, seguramente suena espantosa, tanto, que si una persona te escucha decir eso seguramente pensará algo como “pobre tipo, que día más horrible ha tenido, ya no puede ni con su vida”.
Por otra parte, si dices la misma frase “estoy muy contento” en una velocidad normal y con un volumen un poco más alto de lo habitual, puede ser percibida como una frase dicha por alguien que tiene muchas cosas por las que está contento, y éstas son buenas.
Presta atención al tono que utilizas en ciertos momentos y qué resultados produces en las personas que te escuchan en ese instante. El tono en que dices las cosas es importante.
Básicamente es la palabra que utilizamos en el lenguaje, y cada palabra que utilizas es importante en el contexto global de tu comunicación.
Ten presente que ciertas palabras van a crear una expectativa en las personas, y que cada palabra, así como también el orden en que las dices, es importante.
Es como un piano con sus 88 teclas. Qué tecla y en qué orden las tocas va a producir una música hermosa o en un desastre completo. Si sabes qué teclas tocar y el orden en que tienes que hacerlo puedes hacer verdadera música.
Claro que tienes que tocar las teclas con una intensidad adecuada, así como con pausas y ritmos. En el lenguaje esto es materia del tono, y lo trataremos más adelante.
Por ahora presta atención a las palabras y cómo estas palabras que utilizas producen un resultado en las personas, pues tu comunicación siempre produce un resultado. Entonces tienes que elegir y utilizar las palabras adecuadas para el resultado que quieres conseguir.
Piensa por un momento en lo siguiente: si quieres que una persona haga algo por ti y le dices…
Quisiera que revises este material, o
Quiero que revises este material
¿Cúal frase te impulsa a revisar el material?
En la mayoría de casos la frase “quiero que revises este material” funciona mejor.
El lenguaje verbal, tono y lenguaje corporal en tu comunicación
Para hacer un excelente trabajo en cada intervención ante un público, ya sea ante una o miles de personas, siempre utilizas tres elementos claves para transmitir tu mensaje, estos son:
El lenguaje verbal
El tono
El lenguaje corporal
Cuando en un grupo de personas pregunto qué porcentaje tiene cada uno de estos tres elementos en la comunicación, algunos dicen 60%, 30% y 10% (siguiendo el orden lenguaje verbal, tono y lenguaje corporal), otros 80%, 10% y 10%, y de cuando en cuando los más salomónicos 33%, 33% y 33%. Se sorprenden mucho cuando les digo que científicos que estudian estos temas, entre ellos el más reconocido es el Dr. Albert Mehrabian (antropólogo, actualmente profesor emérito en UCLA) determinan que en ciertas situaciones el porcentaje en aproximado es el siguiente:
El lenguaje verbal = 7%
El tono = 38%
El lenguaje corporal = 55%
Esto indica que es más importante desarrollar habilidades para mejorar notablemente el tono que utilizas y el lenguaje corporal que empleas.
Recuerda que esto es siempre en una situación “persona a persona”, ya que si el caso es por teléfono, pues, el lenguaje corporal no es el mismo (a pesar de que algunas personas tienen que moverse para hablar por teléfono), y si es por correo electrónico o mensajes por celular, entonces, el tono y el lenguaje corporal están prácticamente eliminados, como es obvio.